28 agosto, 2016
El suicidio se puede prevenir: especial informativo de Proyecto Suma

Cada día casi 3000 personas ponen fin a su vida. Cada día al menos 20 personas intentan hacerlo por cada una que lo consigue. Es por ello que cada 10 de septiembre, en la Argentina y en el mundo, se conmemora el Día de Prevención del Suicidio. Porque, efectivamente, el suicidio se puede prevenir. En este espacial de Proyecto Suma se abordarán, además de datos epidemiológicos, las falsas ideas y las señales en torno al acto suicida. Además se hará un repaso de la Ley Nacional Nº 27.130.

 

El suicidio es definido como el acto deliberado de quitarse la vida. Se trata de una tragedia que afecta a familias y comunidades. Cada acto suicida tiene efectos de largo plazo sobre las personas allegadas a quien se quita la vida .

 

“Los padecimientos mentales, en particular la depresión y los generados por el consumo de sustancias, en especial bebidas con alcohol, constituyen importantes factores de riesgo de suicidio. La mayoría de ellos ocurre impulsivamente, en momentos de crisis personales. La experimentación de conflictos, desastres, violencias, situaciones de abuso y sensación de pérdida se asocian a conductas suicidas. También presentan altas tasas de suicidio los grupos vulnerables que sufren discriminación. Sin embargo, el factor de riesgo de mayor importancia es el haber realizado un intento de suicidio previo”, señala la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones (DNSMyA).

 

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en los últimos 45 años, las tasas de suicidio aumentaron un 60% a nivel mundial. “El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años; y estas cifras no incluyen los tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado”, indica ese organismo internacional. La OMS considera al acto suicida un grave problema en la salud pública mundial y considera que una de las herramientas para evitarlo es hablar, y no callar, sobre él.

 

 
Según la OMS, en 2012 -último año disponible- la tasa anual mundial de suicidio fue de 11,4 por 100.000 habitantes (15,0 en hombres y 8,0 en mujeres), alcanzando el 1,4% de las muertes totales del mundo. Estas se produjeron principalmente en jóvenes y adultos de mediana edad. Si bien el suicidio puede ocurrir en cualquier estadio de la vida, fue la segunda causa de muerte entre los 15 y 29 años de edad. En los adultos de 30 a 49 años aparece como la quinta causa principal de muerte. Respecto del total de las muertes violentas intencionales (por violencia interpersonal, conflictos armados y suicidio), los suicidios representan el 56% .

 

 
Prevención

 

La DNSMyA desmitifica algunas ideas sociales en torno al acto suicida. Dice: “El intento de suicidio se asocia generalmente a un acto individual con un propósito claro. Pero hoy sabemos que responde a causas múltiples y complejas. Es un tema de salud que requiere un abordaje profesional, pero también comunitario.”

 

El suicidio es puede prevenir. La OMS enfatiza que, “a un nivel más personal, sólo un escaso número de suicidios se producen sin aviso. La mayoría de los suicidas dan avisos evidentes de sus intenciones“. Ese organismo plantea que deben tomarse en serio todas las amenazas de autolesión. Y revela que “la mayoría de las personas que intentan suicidarse son ambivalentes y no buscan exclusivamente la muerte“.

 

Muchos suicidios se producen en una fase de mejoría, cuando la persona tiene la energía y la voluntad para convertir sus pensamientos desesperados en una acción destructiva. No obstante, una persona que alguna vez haya tratado de suicidarse no tiene por qué estar necesariamente siempre en riesgo. Los pensamientos suicidas pueden reaparecer, pero no son permanentes y en muchos casos no vuelven a reproducirse.

 

 

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